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El Carnaval del Perdón: así se vive el Bëtsknaté en el Valle de Sibundoy

  • hace 2 días
  • 8 Min. de lectura

Colombia es un país profundamente multicultural y étnico. En su territorio conviven pueblos, lenguas y formas de entender el mundo que siguen vivas.


En el Putumayo, esa diversidad se manifiesta de una forma muy particular: aquí, el año nuevo no comienza con deseos personales, sino con un acto colectivo de perdón. Ese ritual se llama Bëtsknaté, para el pueblo Kamëntsá y Atun Puncha para el pueblo Inga.



El Valle de Sibundoy: Un territorio donde todo se encuentra


El Valle de Sibundoy se ubica en el Alto Putumayo, en una zona de transición entre los Andes y la Amazonía. Es un territorio clave no solo por su biodiversidad, sino porque allí conviven dos pueblos indígenas con identidades únicas:


  • Los Kamëntsá: Habitantes originarios del valle. Su lengua es única en el continente (aislada) y su cultura está ligada a la tierra, la madera, el tejido y la medicina tradicional. Para ellos, el Bëtsknaté es una limpieza espiritual: cerrar conflictos y pedir perdón para volver a empezar.


  • Los Inga: Descendientes de migraciones vinculadas al mundo andino y al quechua. Históricamente caminantes y comerciantes, conservan una identidad propia que se expresa en sus atuendos sobrios, su música y su forma de habitar el tiempo ritual.


Hoy, en el Valle de Sibundoy, la identidad también es compartida. La mezcla entre pueblos Kamëntsá e Inga ha dado lugar a personas que pertenecen a ambas culturas: una expresión viva de un territorio donde las tradiciones conviven y se transforman sin desaparecer.

Conviene aclararlo: el Bëtsknaté es, en su origen, la celebración del pueblo Kamëntsá y el Atun Puncha es, en su origen, la celebración del pueblo Inga.

Ambas nacen para marcar el mismo momento del calendario ecológico: el cierre de un ciclo y el inicio de otro, a través del perdón, la renovación y el equilibrio con la tierra.

Con el tiempo, la convivencia en el valle, las familias mixtas y la vida compartida hicieron que hoy se celebren de forma muy similar. Los símbolos, los rituales y el sentido profundo del perdón son compartidos, aunque cada pueblo conserva su memoria y su nombre para la celebración. Por eso, más que dos fiestas distintas, hoy se vive un mismo tiempo ceremonial, expresado desde dos raíces culturales que conviven en un mismo territorio.



¿Qué es realmente el Bëtsknaté o Carnaval del Perdón?


El Bëtsknaté es un proceso comunitario que ocurre cada año, tradicionalmente el lunes previo al Miércoles de Ceniza. Se celebra en esas fechas porque responde al calendario ecológico y agrícola de los pueblos del Valle de Sibundoy, no a una lógica turística ni solo religiosa. Durante este día:


  1. El encuentro cara a cara para el perdón: Las familias salen a las calles a pedirse perdón por conflictos reales, palabras dichas o rencores guardados.

  2. Música y conexión: Los ritmos repetitivos acompañan el caminar colectivo. La comunidad se dirige a la iglesia para una misa católica, un ejemplo de sincretismo y resistencia: lo impuesto fue transformado en una herramienta de sanación propia.

  3. El ritual del gallo: Uno de los momentos más simbólicos. El gallo representa el despertar y el anuncio de un nuevo día. Su sacrificio es una ofrenda para dejar atrás lo viejo y permitir que el nuevo ciclo comience en equilibrio. No se celebra la muerte; se honra la vida.



El Ritual del Gallo: Entre la Vida, la Muerte y el Equilibrio


Este es, sin duda, el momento más incomprendido por los visitantes externos, pero es el corazón espiritual de la renovación.


¿Por qué se hace? Para la cosmovisión indígena del Alto Putumayo, el gallo no es una víctima, es un mensajero. El gallo anuncia el amanecer, el fin de la oscuridad y el inicio de un nuevo día. Al sacrificarlo, la comunidad no busca celebrar la muerte, sino realizar una ofrenda de vida. Es un acto de agradecimiento a la Madre Tierra y una forma de "limpiar" las cargas del año que termina para recibir el nuevo ciclo en equilibrio.


¿Por qué debemos respetarlo? Como viajeros y creadores de contenido, nuestra labor es observar sin juzgar desde nuestra propia burbuja cultural.


  1. No es un espectáculo: Es una ceremonia sagrada. Si te sientes sensible ante este tipo de actos, es mejor mantener una distancia respetuosa.

  2. Identidad: Este ritual ha sobrevivido a siglos de colonización y prohibiciones. Para los Kamëntsá e Inga, mantenerlo vivo es un acto de resistencia cultural.

  3. Registro responsable: Si vas a grabar o tomar fotos, hazlo con teleobjetivo o desde lejos. Evita los primeros planos crudos que puedan descontextualizar la importancia espiritual del momento en redes sociales.


Respetar el ritual es respetar el derecho de los pueblos a vivir su fe y sus tradiciones de manera autónoma.



¿Sabías que tenemos un - video sobre nuestra experiencia en el día grande o Betsknate - en YouTube?


Leer sobre el perdón es una cosa, pero ver el estallido de colores en el pueblo Kamëntsá, escuchar el ritmo hipnótico de las flautas y sentir la energía del Valle de Sibundoy es otro nivel.


En este video te mostramos nuestra travesía por el Alto Putumayo: desde el viaje por el "Trampolín de la Biodiversidad" hasta el momento real donde la comunidad se une en un solo latido.



👉 Dale play: Así se vive el Betsknate


Ahora continuemos con más información práctica para aprender de este evento cultural o visitar Sibundoy durante el Betsknate:


Cómo llegar a Sibundoy


  • Desde Mocoa: Distancia aprox. 80 km (3 a 3.5 horas). Se recorre el famoso "Trampolín de la Biodiversidad". El transporte en bus cuesta entre 30.000 y 35.000 COP.

  • Desde Pasto: Distancia aprox. 65 km (2 horas). Es la ruta más estable, con paisajes andinos espectaculares.


¿Dónde dormir en Sibundoy?


El valle ha crecido mucho en oferta turística y encontrarás opciones para todos los bolsillos, desde hostales sencillos hasta hoteles más estructurados.

  • Nuestra recomendación: Nosotros nos quedamos en el Hotel Casa Blanca. Pagamos $130.000 COP la noche por una habitación para tres personas. Es una excelente opción si buscas algo cómodo, limpio y bien ubicado.

  • Tip viajero: Durante el Bëtsknaté el pueblo se llena bastante, así que reserva con al menos unos días antes si no quieres terminar buscando posada a última hora.


Gastronomía: Sabores del Valle de Sibundoy


Comer en Sibundoy es un gusto y, afortunadamente, es muy económico.

  • En el festival: Durante los días del Bëtsknaté, el parque principal se convierte en un gran comedor al aire libre. Encontrarás platos típicos de la región ofrecidos por la misma comunidad.

  • Plaza de mercado: Si quieres la experiencia más auténtica y barata, ve a la plaza. Es el corazón del pueblo.

  • Presupuesto: En general, puedes encontrar almuerzos (corrientazos) muy ricos desde los $10.000 COP.


Artesanías: Obras de arte a precio justo


Si hay un lugar en Colombia donde DEBES comprar artesanías, es aquí.

  • Visita los talleres: No te quedes solo con lo que veas en las tiendas de la calle principal. Entra a los talleres de los maestros artesanos. Ver cómo tallan las máscaras de madera o cómo tejen las fajas en el telar de guanga es una clase de arte en vivo.

  • Precios: Estas piezas suelen ser costosas una vez salen a las ciudades principales como Bogotá o Medellín (y con razón, por el trabajo que llevan), pero en su tierra los precios son demasiado asequibles. Te llevas una obra de arte original y apoyas directamente al artista sin intermediarios.


Clima y qué empacar


No te dejes engañar por la cercanía con la Amazonía; recuerda que esto es el Alto Putumayo.

  • El clima es frío. Estás en la montaña, así que prepárate para la neblina y la lluvia.

  • Indispensable: Una buena chaqueta abrigada, zapatos cómodos y, por supuesto, un paraguas o impermeable. (Si no te gusta mojarte)



Más allá del Bëtsknaté: ¿Qué más hacer en el Alto Putumayo?


Si visitas el valle de Sibundoy, no te quedes solo con el día principal. El territorio tiene capas profundas de cultura y naturaleza que merecen ser recorridas con calma.


Fshajayókka Jamioyangbe Benach

Es un camino interpretativo de aproximadamente 940 metros que se recorre paso a paso, atravesando puntos clave donde se comparten la cultura, la memoria, los saberes y la relación del pueblo con la biodiversidad. No es solo un sendero: es una forma de aprender desde el territorio y con el territorio. Stiven Muñoz (Instagram: @stiventuras)📱 Contacto: 3203974649

Por cierto, este proyecto fue ganador del Programa Nacional de Estímulos 2025 del Ministerio de Cultura.


El Atun Puncha: El "Día Grande" de Santiago

Mucha gente cree que todo termina en Sibundoy, pero a solo 15 minutos está Santiago. Allí, el día después del Bëtsknaté, se celebra el Atun Puncha (Día Grande en Quechua). Es la oportunidad perfecta para ver la fuerza del pueblo Inga en todo su esplendor. Aunque comparten la esencia del perdón, la música y los atuendos tienen matices distintos que vale la pena documentar. Como los pueblos del Valle de Sibundoy están tan pegados (Santiago, Colón, Sibundoy y San Francisco), puedes desayunar en uno y almorzar en otro sin problema.


La Toma de Yagé (Remedio): Medicina, no recreación

El Putumayo es mundialmente conocido por el Yagé o Remedio. Sin embargo, desde nuestra visión como viajeros responsables, te sugerimos lo siguiente:

  • No es un plan turístico, aunque si que es común que lo veas o lo ofrezcan: Es un proceso de sanación espiritual y física muy profundo.

  • Busca la autoridad: Si sientes el llamado de conocer esta medicina, hazlo siempre bajo la guía de un Taita reconocido y dentro de la comunidad.

  • Respeto absoluto: Entiende que para ellos es su farmacia y su templo al mismo tiempo. Acércate con humildad y con el propósito de aprender, no solo de "experimentar".

Sin embargo, queremos ser muy claros: como tal, nosotros no estamos recomendando que lo hagan. Esta es una decisión totalmente personal y profunda; es más, nosotros ni siquiera lo hemos hecho.



¿El Bëtsknaté se vive solo en Sibundoy?

No. El Bëtsknaté para los Kamëntsá Y Atun Puncha para los Inga; no se vive únicamente en Sibundoy. También se celebra en otros puntos del Valle y del Putumayo como Santiago, Mocoa, sectores como Yunguillo y en comunidades donde se mantiene vivo el gran encuentro comunitario que marca el inicio del nuevo ciclo.


Cada lugar lo vive a su manera, desde su propio territorio y memoria .El de Sibundoy es el más grande y visible, por eso es el más conocido, pero el espíritu del Bëtsknaté y del Atun Puncha pertenece a todo el valle y a quienes siguen caminando su calendario ecológico.


Consejos para un turismo responsable


  • Infórmate antes de llegar: Entender el ritual cambia la experiencia de "ver un desfile" a "presenciar una sanación".

  • Pide permiso: Siempre consulta antes de grabar o fotografiar momentos íntimos o rituales.

  • Apoya lo local: Consume artesanías, comida y servicios de guías del territorio.


Recomendaciones Finales


El Bëtsknaté no es un espectáculo turístico. Es un ritual vivo y el corazón espiritual de un pueblo. Por eso, recomendamos recorrer el Valle de Sibundoy siempre acompañado por alguien local. Entender este territorio sin mediación es quedarse en la superficie.


Ven con la mente abierta: Acepta lo que es distinto. Recuerda que aquí eres un invitado.


Si un ritual te incomoda, observa antes de juzgar. Si no estás dispuesto a respetar, mejor no vengas. El respeto se demuestra en el silencio, en la escucha y en pedir permiso.


Para vivir esta experiencia con profundidad y el acompañamiento correspondiente, te recomendamos contactar a Stiven Muñoz (Instagram: @stiventuras)📱 Contacto: 3203974649


Viajar al Valle de Sibundoy es entender que todo nuevo comienzo empieza con respeto.


¿Quedaste con ganas de más de Putumayo? Nosotros también, así que nos fuimos a Mocoa


Por cierto, nuestra aventura no terminó en las montañas. Nosotros aprovechamos la cercanía y bajamos por el famoso "Trampolín de la Biodiversidad" hasta Mocoa, la capital del Putumayo. Pasamos de los 2.200 metros sobre el nivel del mar al calor húmedo de la selva en solo unas horas, y descubrimos que Mocoa es un paraíso de agua y naturaleza.


Allí nos dedicamos a descubrir todos sus planes de naturaleza: desde la mística de Fin del Mundo y sus cascadas gigantes, hasta los ríos de agua cristalina que esconden historias de resiliencia. Mocoa tiene una energía única que complementa perfectamente la espiritualidad que vivimos en Sibundoy.


Si te suena la idea, ya tenemos publicada nuestra Guía Completa para visitar Mocoa, (PROXIMAMENTE) donde te contamos qué hacer, cómo llegar a las cascadas más famosas y una tabla de precios actualizados para que organices tu presupuesto.








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